domingo, 20 de septiembre de 2026

Concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional en homenaje al maestro Pedro Ignacio Calderón


 

.Orquesta Sinfónica Nacional

.Director: maestro Emmanuel Siffert

.Solistas: Jaquelina Livieri y Esteban Calderón

.Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 18 de septiembre, hora 20.

 

            En su presentación en homenaje al maestro Pedro Ignacio Calderón, la Orquesta Sinfónica Nacional abordó obras de diferentes postulaciones estilísticas en un inusual programa.

 

            La primera de ellas fue Estallido Lunar de David Gompper, pianista, director de orquesta y compositor de muy extensa y destacada actividad internacional, que, dentro del sistema tonal, se desarrolla en una sucesión de atmósferas sonoras, en un gran orgánico orquestal, con instrumentos en registros poco usuales y en citas de otras obras (como el Claro de Luna de Debussy).En un contexto de pasajes no funcionales formalmente sino desarrollados en función puramente expresiva, nos lleva a una frontera del sistema tonal. Ante esta obra y Estallido Solar, (disponible en Youtube con la dirección del maestro Siffert con la Royal Philarmonic Orchestra) que forma parte de un tríptico integrado además por Estallido Estelar, es imposible no recordar la Suite los planetas, de Gustave Holst, que responde a un lineamiento de base similar en cuando a la creación de atmósferas vinculadas a la exploración tímbrica en un todo de gran precisión formal.

           

            Le siguió en el orden del programa Imagen-Tiempo, de la compositora Eva García Fernández, ganadora del primer premio del Concurso de Compositoras Latinoamericanas de Sao Paulo, según la completa referencia de la página web del Palacio Libertad, es una “búsqueda y experimentación en relación al tiempo, que parte del concepto imagen-tiempo de Gilles Deleuze”.

            En lo musical, son reconocibles distintas métricas y ritmos folklóricos, como la chacarera, o timbres, como el del bombo, en una textura rítmicamente compleja en cada sección de la orquesta, con un potente resultado sonoro, de voces instrumentales destacadas y de gran intensidad.

            La interpretación fue el estreno argentino de esta obra.

 

            A subtle chain, (Una cadena sutil) de Alex Mante, también en estreno internacional es una serie de cinco canciones sobre poemas del filósofo trascendentalista Ralph Waldo Emerson, que fue estrenada en abril de 2024 Théâtre des Champs-Elysées.

            Se trata de cinco canciones de hondo significado filosófico en las cuales resultó evidente el dominio de todo el registro vocal de Jaquelina Livieri, ya que la primera de las canciones (Brahma) comienza en lo más grave de su registro dentro de exigencias dinámicas que llevan su línea de canto tanto a registros agudos con notas prolongadas como a un cambio de intensidades. Las bellísimas letras de los poemas se traducen en las inflexiones de un canto que connota una intimidad reflexiva en determinados lugares un énfasis en otros.

           

            La segunda parte dio comienzo con la interpretación solista del destacado bandoneonista Esteban Calderón de Adios Nonino, de Astor Piazzolla, acompañado por la orquesta, en lo que fue una excelente versión de una de las obras más representativas de Astor Piazzola

 

            La consagración de la primavera (1913) de Igor Stravinsky (1882-1971) cerró el programa.

            Obra capital en la historia de la música, uno de los pocos casos de originalidad absoluta, las oportunidades de poder escucharla en vivo son realmente valiosas por sí mismas.

            Es destacable tanto el gran orgánico que requiere como el uso –puntual y exhaustivo- que el compositor hace de cada elemento en un contexto en el cual, el permanente cambio rítmico, diferente en cada sección, la absoluta precisión y una dinámica que debe ser pareja en toda la orquesta significan.

            El solista de fagot nos introdujo en ese mundo, tan extraño como salvaje, dando a la frase del solo inicial en el registro agudo (do 5) del instrumento en modo hipodórico. El motivo es tomado de una canción lituana y pronto, al sumarse los otros timbres en la construcción inicial del primer clima, pensamos que muchas otras intervenciones tienen orígenes similares, se basan en escalas pentatónicas –por ejemplo en las flautas- o en modos como el eólico.

            Luego del episodio inicial, la entrada del corno con do sostenido/re choca con el do natural del fagot. Se establece así la polirritmia.

            Las entradas son tantas, tan próximas y tan netas, en diferentes ritmos, que es imposible indicarlas a todas, por lo cual la preparación anterior al concierto es esencial en la interpretación, ya que parte de la base de que cada instrumentista tiene bien en claro cuándo y cómo debe intervenir, le sea ello indicado o no.

            Ello a modo de ejemplo y de indicador de lo compleja que es la interpretación de la obra en cada sección. En una parte, con los clarinetes intervienen en la octava bajo el extenso trino de la flauta, un pasaje, como los demás, muy difícil,  la experiencia en vivo permite apreciar como las flautas se alteran en el trino, demás está decir la precisión que ello requiere. (adjunto al pie de este comentario el trabajó que dedique en 2013 en oportunidad de cumplirse el centenario de esta obra)

            La sorpresa en particular para mí fue que las tubas wagnerianas intervienen, en un pasaje con los cornos. Podríamos decir que a Stravinsky no le quedó nada en el tintero por experimentar y por explotar.

            Mientras salíamos, aun con dentro de la fuerte impresión recibida por semejante repertorio, tuvimos la oportunidad de saludar al maestro Daniel Robuschi, concertino de la orquesta, quien señaló, al comentarle la complejidad de todo el programa y de la Consagración de la Primavera en especial, que  había sido posible abordarlo de ese modo por tratarse el maestro Siffert de un excelente director, y agregamos que del gran nivel de la orquesta

            Ello se evidenció, por ejemplo, en los distintos modos de marcar, según si se trataba de un solo o de intervenciones por secciones de la orquesta.

            En resumen, el maestro Calderón tuvo un homenaje acorde a su envergadura musical, y a su gran dominio tato del repertorio como de la orquesta que por tanto tiempo dirigió.

           

           

             

 

 

 

https://criticosmusicales.com/00010101Articulos/20130601BalestenaConsagracion.html

 

 

 

Eduardo Balestena

Concierto de la Orquesta Juvenil Nacional Libertador General San Martín


 

.Orquesta Juvenil Nacional Libertador General San Martín

.Director: maestro Pablo Boggiano

.Solista: Ayako Tanaka, soprano

.Coro Nacional de Música Argentina

.Director: Maestro Emiliano Linares

.Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 30 de agosto, hora 19.

 

            Bajo la dirección del maestro Pablo Boggiano La Orquesta Juvenil Nacional General San Martín llevó a cabo un extenso y demandante programa en el Auditorio Nacional.

 

La primera obra de la presentación fue el poema sinfónico Preludio a la Siesta de un Fauno, de Claude Debussy (1860-1918), obra de gran refinamiento tímbrico y armónico; se la toma como el equivalente francés de Preludio de Tristán e Isolda por la influencia del Acorde de Tristán en la concepción estilística de Debussy. Su carácter de obra revolucionaria es un indicador, por sí mismo, de las dificultades de la interpretación, que residen además de la pureza, inflexiones y evanescencia de los timbres, en la continuidad de un fraseo que en algunos lugares tiene una resolución definida y que en otros en la falta de tal resolución. La coda final, una cadencia conclusiva en mi mayor, es un ejemplo de las referidas demandas.

 

La soprano Ayako Tanaka abordó, de Aleksandr Alyabyev (1787-1851) Le Rossignol; y de Ambroise Thomas (1811-1896) Je suis Titania.

A renglón seguido, miembros de los bronces de la orquesta ofrecieron la Fanfarria de La Peri, de Paul Dukas (1865-1935)

La primera parte concluyó con Les Oiseaux dans la charmille, de Los Cuentos de Hoffman, de Jaques Offenbach (1819-1880) por Ayako Tanaka, la famosa aria en la que la muñeca Olympia se detiene cuando se le acaba la cuerda, para soprano de coloratura. En este sentido, la solista tuvo una performance actoral muy lograda, así como los bellos pasajes de la pieza, con una voz sutil, elegante y de excelencia tímbrica.

 

            La segunda parte fue iniciada con De otros cielos, otros mares, para orquesta y coro, de Esteban Benzecry (1970)

            Concebida para un gran orgánico orquestal, discurre en una sucesión de atmósferas sonoras con intensidades variables tanto en el coro como en las secciones instrumentales, en algo que parece una eterna pregunta sin respuesta, sin un desarrollo melódico, en lo que aparece como un distanciamiento del lenguaje tonal en favor de la exploración de otras posibilidades sonoras. Conviven así, en las diferentes secciones, elementos con una existencia virtualmente autónoma.

            No hay referencias melódicas que sirvan para armar el conjunto, no hay motivos ni temas a seguir, sino diferentes climas, lo cual es indicativo de las dificultades para la interpretación.

            El coro, con pasajes extensos, evanescentes por momentos y marcados por otros momentos, forma parte de un todo orquestal.

            Es difícil en una simple audición encontrar referencias en cuanto a rítmica y a las escalas o modos de los cuales se vale. Si podemos decir que los climas que crea son cambiantes, siempre misteriosos y que hay un muy eficaz manejo de la orquesta.

 

            El Mar, tres bocetos sinfónicos para orquesta, de Claude Debussy cerró el extenso programa. Los movimientos, que el autor llama bocetos, son claramente descriptivos, desde: Desde el amanecer hasta el mediodía en el mar; Juegos de olas  y Diálogo del viento y el mar.

            Más que en un desarrollo melódico extenso, los motivos se suceden como frases que discurren en el tejido orquestal llevando a cautivantes atmósferas  sonoras. Demanda una enorme precisión en el fraseo, el pasaje de elementos de la frase de un instrumento a otro y la unidad del clima del cual cada instrumento forma parte.

             

            El grado de dificultad y complejidad de cada obra fue muy diferente en una orquesta que sonó en todo momento como una totalidad. Asimismo, la obra de Benzecry fue de grandes demandas para el coro.

            El resultado habla del nivel y de la preparación de la orquesta para tan particular programa así como del trabajo de preparación y dirección del maestro Boggiano, con obras que requieren, cada una, un armado muy específico.

 

             

 

 

 

Eduardo Balestena

  

 

           

           

           

 

           

           

           

  

martes, 1 de septiembre de 2026

Concierto de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires


 

 

.Orquesta Filarmónica de Buenos Aires

.Director: maestro Srba Dinic

.Solista: Aristo Sham, piano

.Teatro Colón, Buenos Aires,  29 de agosto, hora 20.

 

            Bajo la el título Dos miradas de Rusia la Orquesta Filarmónica de Buenos se presentó en el Teatro Colón, dirigida por el maestro serbio Srba Dinic.

 

La Sinfonía nro. 15, en la mayor, opus 141 de Dmitri Shostakovich (1906-1975) fue interpretada en la primera parte del programa.

Obra enigmática y musicalmente compleja en su formulación musical, el primer movimiento, Allegreto, comienza con un solo de piccolo a partir del cual comienza un desarrollo temático de elementos incisivos, diferentes entre sí, en las distintas secciones, en esa atmósfera circense tan propia del autor. La intervención de las distintas secciones construye un volumen sonoro sumamente expansivo, en el cual la cita de Guillermo Tell, de Rossini, en distintos registros aparece como un material recurrente y a la vez contrastante, también así es presentado el motivo inicial.

 El Adagio – Largo – Adagio – largo respeta el esquema tonal habitual del segundo movimiento de las sinfonías, ya que está en modo menor, comienza con un solo de cello y sigue como una suerte de coral en los metales. El pasaje de las cuerdas apenas comienza la segunda intervención del cello recuerda al adagio de la quinta sinfonía del autor. Es una de las pocas concesiones a la belleza melódica –seca y con acordes disonantes- que hay. Es de una belleza despojada y enigmática, que sugiere una marcha fúnebre. La pregunta que nos formulamos es la misma que con la Eroica, ¿A quién está destinada la marcha fúnebre? ¿Quién es el héroe? Podemos pensar que está dedicaba a la vida y a la sinfonía como género musical. El movimiento es rico en la alternancia tímbrica y dinámica –del piano al forte en un mosaico de timbres-.

El cuarto movimiento,  Adagio-Allegretto-Adagio-Allegretto en la mayor comienza con una cita de Amanecer y Viaje de Sigfrido por el Rhin, de Wagner a la que sucederán otras, una de ellas será el comienzo del preludio de Tristán e Isolda, con lo que ello musicalmente implica: pasar de un lenguaje cromático a un esquema tonal diferente y también a un esquema rítmico ternario y a otra índole de fraseo. La sensación es que al mismo tiempo que son evocadas diferentes obras y sus significados, no hay un camino claro a seguir: o se trata de una exploración (¿a dónde llevará finalmente esta idea?) o del ocaso de la forma sinfónica. Sea como fuere, se trata de una obra de grandes demandas, compleja rítmica, dinámicamente y en sus muy diversos registros.

 

En la segunda parte, fue interpretado el Concierto nro. 3, para piano y orquesta en re menor, opus 30, de Sergei Rachmaninov (1873-1943) actuando como solista Aristo Sham.

En comentarios anteriores de esta obra comencé señalando que “Se trata una de las obras más extensas, virtuosas y técnicamente difíciles para piano y orquesta”. Solamente puede ser interpretado por un gran pianista, dada la complejidad de la obra, no solamente en sus aspectos dinámicos, en los breves fragmentos melódicos, que surgen a partir del sencillo material del comienzo y el diálogo con la orquesta.

Además de esas señas de identidad es necesario subrayar su permanente transformación motívica, con modulaciones que nos permiten asistir a un material que se expande permanentemente y que siempre nos parece distinto. La variación es un aspecto esencial: elementos tomados de diferentes partes del motivo inicial son expandidos convirtiéndose a su vez en otros. No resulta sencillo reconocer las distintas partes de la forma sonata ampliada del primer movimiento, por ejemplo, debido al permanente cambio.

 

            El tema del intermezzo-adagio, es un desprendimiento del motivo inicial y en la presentación del segundo tema se produce no solamente un cambio de una melodía flexible a una estructura fuerte, sino que también hay un cambio a la tónica. El  tema con variaciones concebido en una forma ABACA y no es para nada un movimiento lento. Rachmaninov utiliza aquí técnicas que llevaría a la Rapsodia sobre un tema de Paganini (1934): el tema expuesto en forma más rápida y compacta, con el agregado de notas; el desarrollo de episodios tomando un intervalo de una parte; la aparición de notas que subrayan partes del tema y omiten otras  y el enriquecimiento por   la orquesta, que lo toma y expande, también de diversas maneras, todo ello a lo largo de un extenso y cambiante desarrollo que conduce y se resuelve, casi sin solución de continuidad.

 

En el Finale alla breve, que sigue sin solución de continuidad al movimiento central, de gran fuerza, es una forma sonata modificada que recapitula sobre el tema del primer movimiento y utiliza, para marcar sus distintas secciones, un estribillo que aparece dos veces, una luego del desarrollo inicial y la segunda previa al final; contrasta con el resto del material y es a la vez una suerte de pausa con un llamado de atención a lo que vendrá, que es un desarrollo ulterior sobre el primer tema. El concierto es rapsódico, libre en su forma y a la vez riguroso en el tratamiento del material.

 

Aristo Sham es un pianista ampliamente galardonado y de mucha experiencia con distintos organismos orquestales. Ha estudiado en Harvard su maestría en el Conservatorio de New England; en su repertorio se encuentra el registro completo de las obras para piano de Brahms. Su registro de este concierto fue enérgico y vigoroso, ante esos acordes macizos y plenos que alternan con momentos de lirismo.

 

La dirección del experimentado maestro Srba Dinic fue muy clara y precisa, tanto en los permanentes cambios dinámicos como en la marcación de las distintas entradas instrumentales, que anticipaba con la indicación de los compases faltantes para cada una de ellas. Tanto la orquesta como el solista lograron bajo su batuta una excelente versión de uno de los conciertos para piano y orquesta más difíciles y entrañables.

 

            Fueron muy emotivas las palabras de despedida del maestro al flautista Claudio Barile, que pronunció, en su último concierto tras 52 años en la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, un sentido discurso de despedida de ese organismo.

 

 

 

Eduardo Balestena