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domingo, 29 de junio de 2025

Concierto de la Orquesta Sinfónica Municipal de Mar del Plata


 

.Orquesta Sinfónica Municipal de Mar del Plata

.Director: maestro Ricardo Schiammarella

.Teatro Municipal Colón, Mar del Plata, 28 de junio, hora 20.

 

            El maestro Ricardo Schiammarella condujo como director invitado a nuestra Orquesta Sinfónica Municipal en su último concierto.

            El programa estuvo dedicado a obras y autores de la última parte del siglo XVIII y comienzos del XIX y orientado a conceptualizar los opus abordados como concebidos en una época de cambios, estéticos y políticos, que el movimiento Sturm un drang (tormenta e impulso) supo llevar al arte.

            Fue, desde este punto de vista y del de la técnica interpretativa una relectura de la obras de referencia.

 

El primer opus del programa fue la Obertura para la música de escena del drama Egmont, de Göthe, opus 84 de Ludwig van Beethoven (1770-1827), una música descriptiva que narra las alternativas de la lucha por la liberación de Flandes del dominio español; en el más puro sentido –acordes netos y profundos- y un desarrollo marcadamente rítmico es una música dramática.

En su sequedad melódica, la obertura ya contiene todos los elementos del drama tanto como las particularidades de la escritura Beethoveniana: la construcción a partir de materiales limitados que se expanden y planteo de clima intensos.

 

La  Sinfonía nro. 104, en re mayor, Hob. I: 104, Londres de Franz Joseph Haydn (1732-1809) fue la segunda obra de la primera parte. Ultima de la serie de sinfonías de Londres y también de la producción sinfónica de Haydn, se abre con un fuerte acorde que inicia la introducción con la cual la sinfonía comienza solemnemente, para dar lugar a un bello tema distendido que contrata con la introducción y que es elaborado en la forma Allegro de sonata.  En el Andante del segundo movimiento es elaborado un tema en sí sencillo que, tras el pasaje de las maderas. El tercer movimiento Menuet-Allegro-Trío en re mayor, con un bellísimo trío central en re menor.

El cuarto movimiento es un Finale spirituoso que toma danzas populares, una rápida alternancia entre cuerdas y maderas marca el comienzo. Es de gran exigencia,  con un rápido diseño en los pasajes de las cuerdas, a las que no da tregua en casi ningún momento. Se trata de una trama ágil y cerrada que alterna con momentos de distención.

Un digno broche para la enorme producción sinfónica de Haydn.

 

El programa finalizó con la Sinfonía nro. 40, K.550, en sol menor, de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791).

En la extensa conversación con el maestro Schiammarella el día anterior al concierto, mencionó que Mozart escribió sus tres últimas sinfonías en el corto periodo de cinco meses, en 1788. El nivel de elaboración musical que tienen es un indicador tanto del genio mozartiano como de su capacidad de trabajo.

Es (junto con la nro. 25) una de las dos únicas sinfonías escritas en modo menor de toda la producción; en ella, señala el profesor José Luís Conde en su análisis de las obras de Mozart, el compositor abandona el estilo grácil, luminoso y galante en pos de algo muy diferente. Si recordamos aquellas versiones de Waldo de los Ríos (hoy felizmente olvidadas) se la ha tomado como algo alegre, el maestro Nikolaus Harnoncourt dijo de ello “como pudo suceder este gran malentendido”.

En efecto, no hay tema de comienzo sino un rápido diseño cromático descendente, que, desde el barroco connota tristeza, y que es un elemento decisivo en la construcción musical.

No hay comienzo ni final, dijo el maestro Schiammarella, aludiendo a que tras el complejo nudo dramático en el final del desarrollo del último movimiento Allegro assai sobreviene poco después un final que es más un interrogante que un cierre.

Las complejidades y características formales son muy numerosas para abordarlas en esta instancia. En algunos lugares, como en el primer movimiento Molto allegro el puente modulante entre el primero y el segundo tema es más extenso e intrincado que los propios temas. Todo es así.

La sensación que deja es de maravilla por la concepción sonora y de desconcierto por la falta de resolución, con lo cual estamos ante la idea –con la cual el maestro Schiammarella acuerda- de Nikolaus Harnoncourt, quien toma en vasto corpus de las tres últimas sinfonías mozartianas como una unidad, un vasto oratorio sin voces.

 

La interpretación

El maestro Schiammarella, es formador del Ensamble Concentus, dedicado a la interpretación historicista de la música y un profundo estudioso de los aspectos técnicos, culturales y estéticos de esta concepción, que busca brindarnos una alternativa que nos acerque al paradigma sonoro en el cual las obras fueron concebidas e interpretadas al momento de su estreno.

La orquesta formó con los primeros violines del lado izquierdo del podio, los segundos del lado derecho y cellos y violas delante de la ubicación del director, mientras que los contrabajos fueron situados detrás de los primeros violines.

Cornos y trompetas fueron ubicados respectivamente del lado izquierdo y derecho respecto al podio y las maderas mantuvieron la ubicación habitual.

  En la cuerda, la disposición permite apreciar el aspecto textural del discurso, ya que en ocasiones la melodía la llevan los segundos violines y mientras que los primeros o acompañan o introducen un elemento nuevo.

No obstante, la gran diferencia estuvo en el sonido y en los relieves dinámicos.

En la pausa del ensayo, compartido el café con un cellista, le pregunté al músico si había sido bajada la afinación de la cuerda o si simplemente el sonido era producto del menor vibrato. Era de esperar que si la afinación hubiese sido más baja en la cuerda también lo debería serlo en el resto de las secciones. La respuesta fue que el cambio obedecía simplemente al menor vibrato empleado, lo cual daba por resultado un sonido no incisivo y más plano.

Asimismo, la diferencia de intensidades y la flexibilidad en los tempos en las secciones de enunciación de un motivo y de respuesta marcaban diferencias y ofrecían un mayor relieve al discurso musical.

Los directores pueden concebir el discurso en unidades largas y marcar una dirección o bien conceptualizar el discurso en otras unidades más pequeñas, cada una con su propia intensidad, que fue el caso de lo que escuchamos.

La línea puede tomar una dirección y seguirla para llegar a un determinado lugar o bien ir paso a paso porque cada uno de esos pasos es un fin en sí mismo y la sucesión de dichos pasos en el fraseo es lo que le da relieve a la obra.

Fue una experiencia distinta en el modo de concebir un discurso musical y presentar de un modo diferente obras que siempre tendrán mucho para decirnos;  también que el aporte de directores del calado musical del maestro Schiammarella significan algo muy positivo que permite apreciar las posibilidades de la orquesta.

 

   

 

 

 

Eduardo Balestena

   

 


  

 

           

           

domingo, 8 de septiembre de 2024

Concierto de la Orquesta Sinfónica Municipal de Mar del Plata, 7 de septiembre de 2024


 


.Orquesta Sinfónica Municipal

.Director: maestro Guillermo Becerra

.Solista: Juan José Kunert, violín

.Teatro Municipal Colón, Mar del Plata, 7 de septiembre, hora 20.

 

            Bajo la dirección de su titular, el maestro Guillermo Becerra, la Orquesta Sinfónica Municipal se presentó ayer en su sede del Teatro Colón.

El Concierto para violín y orquesta nro.1, en sol menor, opus 26, de Max Bruch (Colonia, 1838, Berlín, 1920) fue la primera de las obras de programa. Se trata de una de los más conocidos y apreciados exponentes del género. Lo caracterizan la belleza de la invención melódica, la demanda de un fraseo tan delicado como variable –de lentos momentos de intensidad a vibrantes cambios motívicos, que crean diferentes climas, a lo largo del desarrollo de sus movimientos. El diálogo entre el solista y la orquesta es siempre estrecho, con una continuidad, en las intensidades de cada uno de los términos de la construcción sonora. El movimiento final es vibrante e intenso.

 Juan José Kunert nació en Mar del Plata en 2010 y comenzó sus estudios de violín a los 7 años con Matías Ramos en el marco del programa “Usinas Artísticas” de la Municipalidad de Gral. Pueyrredón. Posteriormente, fue alumno de Julia Chudova, Oleg Pishenin y Samuel Vargas y becario del programa  SV Scholars de la Fundación Internacional de Música, participando de masterclasses con numerosos y destacados maestros. En 2021, recibió la mención "Young Talent" (Talento Joven) en el concurso "Vienna New Year's Concert" International Music Contest. Actualmente, es alumno de Rafael Gintoli en la ciudad de Buenos Aires. Al mismo tiempo, cursa segundo año de Academia Orquestal en la Sede Mar del Plata del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, en donde estudia violín con Oleg Pishenin.

Con una actividad en distintas formaciones musicales–tanto de música académica como de tango- desde junio de 2024, participa en la Orquesta Académica del Teatro Colón.

            Los extensos antecedentes musicales, acumulados por un solista de solo 14 años como los resultados, hablan de la enorme importancia de los programas de orquestas barriales, a la vez ámbitos de formación, estímulo y descubrimiento.

            Abordó la obra con un gran manejo de las exigencias que ella demanda: musicalidad, dulzura, intensidad en los pasajes de bravura en un criterio interpretativo acorde al carácter del concierto.

 

            La Sinfonía Nro. 3 en mi bemol mayor, opus 55, Eroica, de Ludwig van Beethoven (1770-1827) fue la segunda de las obras abordadas.

            La centralidad de este opus en la historia de la música y la apertura formal y estética que significó son demasiado conocidas e importantes para abordarlas aquí. Baste señalar que tal centralidad aparece íntimamente vinculada a las dificultades técnicas de la que –luego de la sinfonía nro. 41 de Mozart, de 1788- concebida entre 1802 y 1804 es una de las primeras obras extensas y enjundiosas de un género que abría con ella un proceso de expansión.  

            Todos los recursos utilizados en el opus son novedosos: la base musical, luego de la llamada del principio, es una sencilla célula que vertebra todo el primer movimiento, que alterna con recursos tales como la enunciación de tema central en los cellos en lugar de los violines; la permanente tensión, la intensidad sonora. Es una obra revolucionaria asimismo en las armonías, muchas veces  intensas, que debieron resultar muy chocantes en 1804.

            Los elementos a señalar son muchos. Uno es la voz del oboe, que surge como una voz intensa e interior, a partir de su intervención inicial en la mara fúnebre, segundo movimiento, y que, en un sentido de circularidad, vuelve al final como un elemento contrastante, con su dulzura, de todo el virtuosismo de la obra.

            La orquesta llevo un tempo siempre vivo, necesario para el armado de una obra cuya estética se apoya en una intensidad y velocidad que hacen difícil la interpretación.

            El último movimiento, por ejemplo, un tema con nueve variaciones de Las criatura de Prometeo, incluye variaciones fugadas-como la cuarta y la octava- a que –inspiradas como están en los contrapuntos del último movimiento de la sinfonía nro 41 de Mozart- a un tempo vivo son realmente complejas.

            La tría armonía de los cornos, en el scherzo, es un pasaje breve pero muy difícil, que se reitera en al menos tres oportunidades. Se pudo apreciar que, junto a Jorge Gramajo y Marcos Tallarita, había una joven cornista, lo cual es indicativo de la capacidad de muchos jóvenes para integrar el organismo y afrontar obras como esta.

            Lo mismo se pudo apreciar en la cuerda.

            La Eroica es una obra muy cara para el maestro Becerra, que la conoce profundamente y sabe trabajarla e todos los aspectos.

            En una situación en la que el orgánico de la orquesta sigue incompleto –todos los percusionistas se han jubilado y Daniel Izarraga, ex timbaista, actuó en la oportunidad domo contratado- en que el número de contratados es muy alto con respecto  a la planta permanente, la orquesta no hace concesiones en las obras que aborda. Ello se debe al intenso trabajo que lleva a cabo bajo la conducción su titular, recientemente galardonado por la Asociación de Críticos Musicales de la Argentina, con un reconocimiento a su trayectoria.

             

 

 

Eduardo Balestena