.Orquesta Filarmónica de Buenos Aires
.Director: maestro Srba Dinic
.Solista: Aristo Sham, piano
.Teatro Colón, Buenos Aires, 29 de agosto, hora 20.
Bajo la
el título Dos miradas de Rusia la
Orquesta Filarmónica de Buenos se presentó en el Teatro Colón, dirigida por el
maestro serbio Srba Dinic.
La Sinfonía nro. 15, en la mayor, opus 141 de Dmitri Shostakovich (1906-1975) fue interpretada en la primera
parte del programa.
Obra enigmática y musicalmente
compleja en su formulación musical, el primer movimiento, Allegreto, comienza con un solo de piccolo a partir del cual comienza un desarrollo temático de
elementos incisivos, diferentes entre sí, en las distintas secciones, en esa
atmósfera circense tan propia del autor. La intervención de las distintas
secciones construye un volumen sonoro sumamente expansivo, en el cual la cita
de Guillermo Tell, de Rossini, en distintos registros aparece como un material
recurrente y a la vez contrastante, también así es presentado el motivo
inicial.
El Adagio
– Largo – Adagio – largo respeta el esquema tonal habitual del segundo
movimiento de las sinfonías, ya que está en modo menor, comienza con un solo de
cello y sigue como una suerte de coral en los metales. El pasaje de las cuerdas
apenas comienza la segunda intervención del cello recuerda al adagio de la
quinta sinfonía del autor. Es una de las pocas concesiones a la belleza
melódica –seca y con acordes disonantes- que hay. Es de una belleza despojada y
enigmática, que sugiere una marcha fúnebre. La pregunta que nos formulamos es la
misma que con la Eroica, ¿A quién
está destinada la marcha fúnebre? ¿Quién es el héroe? Podemos pensar que está
dedicaba a la vida y a la sinfonía como género musical. El movimiento es rico en
la alternancia tímbrica y dinámica –del piano al forte en un mosaico de
timbres-.
El cuarto movimiento, Adagio-Allegretto-Adagio-Allegretto
en la mayor comienza con una cita de Amanecer
y Viaje de Sigfrido por el Rhin, de Wagner a la que sucederán otras, una de
ellas será el comienzo del preludio de Tristán
e Isolda, con lo que ello musicalmente implica: pasar de un lenguaje
cromático a un esquema tonal diferente y también a un esquema rítmico ternario
y a otra índole de fraseo. La sensación es que al mismo tiempo que son evocadas
diferentes obras y sus significados, no hay un camino claro a seguir: o se
trata de una exploración (¿a dónde llevará finalmente
esta idea?) o del ocaso de la forma sinfónica. Sea como fuere, se trata de una
obra de grandes demandas, compleja rítmica, dinámicamente y en sus muy diversos
registros.
En la segunda parte, fue interpretado
el Concierto nro. 3, para piano y
orquesta en re menor, opus 30, de Sergei
Rachmaninov (1873-1943) actuando como solista Aristo Sham.
En comentarios anteriores de esta obra
comencé señalando que “Se trata una de las obras más extensas, virtuosas y
técnicamente difíciles para piano y orquesta”. Solamente puede ser interpretado
por un gran pianista, dada la complejidad de la obra, no solamente en sus
aspectos dinámicos, en los breves fragmentos melódicos, que surgen a partir del
sencillo material del comienzo y el diálogo con la orquesta.
Además de esas señas de identidad es
necesario subrayar su permanente transformación motívica, con modulaciones que
nos permiten asistir a un material que se expande permanentemente y que siempre
nos parece distinto. La variación es un aspecto esencial: elementos tomados de
diferentes partes del motivo inicial son expandidos convirtiéndose a su vez en
otros. No resulta sencillo reconocer las distintas partes de la forma sonata
ampliada del primer movimiento, por ejemplo, debido al permanente cambio.
El tema del
intermezzo-adagio, es un
desprendimiento del motivo inicial y en la presentación del segundo tema se
produce no solamente un cambio de una melodía flexible a una estructura fuerte,
sino que también hay un cambio a la tónica. El tema con variaciones concebido en una forma
ABACA y no es para nada un movimiento lento. Rachmaninov utiliza aquí técnicas
que llevaría a la Rapsodia sobre un tema
de Paganini (1934): el tema expuesto en forma más rápida y compacta, con el
agregado de notas; el desarrollo de episodios tomando un intervalo de una
parte; la aparición de notas que subrayan partes del tema y omiten otras y el enriquecimiento por la orquesta, que lo toma y expande, también
de diversas maneras, todo ello a lo largo de un extenso y cambiante desarrollo
que conduce y se resuelve, casi sin solución de continuidad.
En el Finale alla breve, que sigue sin solución de continuidad al
movimiento central, de gran fuerza,
es una forma sonata modificada que recapitula sobre el tema del primer
movimiento y utiliza, para marcar sus distintas secciones, un estribillo que
aparece dos veces, una luego del desarrollo inicial y la segunda previa al
final; contrasta con el resto del material y es a la vez una suerte de pausa
con un llamado de atención a lo que vendrá, que es un desarrollo ulterior sobre
el primer tema. El concierto es rapsódico, libre en su forma y a la vez
riguroso en el tratamiento del material.
Aristo Sham es un pianista ampliamente
galardonado y de mucha experiencia con distintos organismos orquestales. Ha
estudiado en Harvard su maestría en el Conservatorio de New England; en su
repertorio se encuentra el registro completo de las obras para piano de Brahms.
Su registro de este concierto fue enérgico y vigoroso, ante esos acordes
macizos y plenos que alternan con momentos de lirismo.
La dirección del experimentado maestro
Srba Dinic fue muy clara y precisa, tanto en los permanentes cambios dinámicos
como en la marcación de las distintas entradas instrumentales, que anticipaba
con la indicación de los compases faltantes para cada una de ellas. Tanto la
orquesta como el solista lograron bajo su batuta una excelente versión de uno
de los conciertos para piano y orquesta más difíciles y entrañables.
Fueron
muy emotivas las palabras de despedida del maestro al flautista Claudio Barile,
que pronunció, en su último concierto tras 52 años en la Orquesta Filarmónica
de Buenos Aires, un sentido discurso de despedida de ese organismo.
Eduardo
Balestena







