domingo, 8 de junio de 2025

Conversaciones con la maestra Ulrike Flemming


 

Educadora, violinista, activista cultural, es desde 2004, junto a las Servidoras de Santa María de la Armonía, quien ha creado e impulsado el proyecto musical y educativo Creciendo en Armonía.

            Es la segunda vez que entrevisto a la maestra Ulrike Flemming, la primera fue en 2024 cuando con la camerata de proyecto –que cuenta con una orquesta infantil, una juvenil y la camerata que integran alumnos avanzados, algunos de ellos becados en Buenos Aires y docentes- ensayaban la serenata opus 22 de Dvorak.  En 2024, oportunidad de la celebración del vigésimo aniversario y con el apoyo de Daniel Varacali Costas, actuaron nuevamente en Buenos Aires.

En esta segunda oportunidad, el trabajo es con la orquesta de nivel inicial, el día anterior a otro concierto.

            El trabajo es intenso, los integrantes del ensamble no superan los once años –algunos son bastante menores de esa edad- y la música capta toda su atención. La maestra los motiva, también los docentes del proyecto que tocan con ellos.

            -Los chicos con muy receptivos –dice- y rápidamente captan las indicaciones y las siguen. De esa manera van descubriendo sus propias posibilidades. Sorprende las emociones que, con pocos elementos que se les brindan, pueden expresar y uno se pregunta de dónde viene eso, que surge de conectarse con un sentimiento profundo a partir de la posibilidad de expresión musical.

            Las indicaciones son muchas: resume como habrá de hacer los gestos durante el concierto y lo que significa cada uno.

           

La música es un reino

            El nacimiento del programa coincidió con una participación de la maestra Flemming en el Campus Musical de Santa María de La Armonía. De pronto vio a unos niños y preguntó quiénes eran.

            -Les enseñamos catequesis- fue la respuesta.

            -¿Por qué no les enseñamos música? Propuso y a partir de allí creó una fundación en Alemania cuyo propósito fue obtener financiamiento para el proyecto de enseñanza de musical. Hay fundaciones que donan y, en los lugares donde la maestra enseña se llevan a cabo conciertos a beneficio y donaciones, por ejemplo para navidad.

            Unlrike Flemming es incansable, minuciosa y enteramente dedicada a la música. A lo largo del día ensaya con los distintos grupos instrumentales del programa, tal como en este momento lo hace con los más chicos. Se ha conseguido que estudiantes de música de Alemania hagan las pasantías de sus estudios docentes en La Armonía.

            En este concierto incluyó diez breves de Bela Bartók, originalmente escritas para piano, con un arreglo hecho en Hungría para orquesta. La brevedad misma, señala, las torna exigentes porque son muy distintas unas de otras y muy demandantes: en unas hay lirismo y un momento después la siguiente es marcadamente rítmica. Hay elementos folklóricos y a la vez el germen de la futura música de Bartók.

            La dificultad es mayor cuando los alumnos vienen por ejemplo de hacer un Mozart, donde todo es muy diáfano y destacado y demanda un abordaje muy exigente en esas melodías tan claras. El programa también incluye un concierto para dos cellos de Vivaldi, con la intervención de Felipe Garese, becado en Buenos Aires para estudiar con José Luís Araujo.

            Al abordar la música de Bartók habló a los alumnos de Hungría, Rumania, la música magiar y para hacerlo pidió un mapa de Europa a la Escuela de Cobo. Se refirió a ritmos, migraciones y al rico acervo de la música centro europea. Fue una exposición sobre historia, geografía, música y transformaciones, musicales y sociales.

            El ensayo es extenso, hay pasajes difíciles. Hace una pausa y ella y todo el ensamble comienzan a hacer movimientos gimnásticos durante unos cuantos minutos.

            Al rato la actividad es reiniciada.

            Estoy sentado cerca de las flautas, mientras pienso que hubiera sucedido si en mi escuela, cuando estaba en tercero o cuarto grado, hubiera vivido una experiencia similar. Una joven profesora de flauta sigue una breve indicación y entona una frase, observa atentamente a la maestra, a quien un pequeño gesto le basta para expresar una idea. Un joven profesor de violín circula, entonando una melodía, en la fila de los alumnos de ese instrumento.

            El ensayo sigue pero la atención no se dispersa. Los alumnos trabajan, entusiasmados. La maestra detiene por un momento la sesión y pregunta a cada una de las secciones cómo escuchó a las demás: los chicos responden lo que han advertido: los cellos fueron muy rápido, alguien se anticipó, hubo un legato donde debió haber notas separadas. Así desarrollan la experiencia del conjunto, me diría luego la maestra: lo hacen una vez y no lo olvidan; no baja el nivel del fraseo a las posibilidades de los alumnos sino que les demuestra –a veces ejemplificando ella misma en su violín- que pueden ellos mismos llegar a ese nivel requerido por la obra. De otro modo no habría progreso, señala. Ejemplifica con imágenes, tal melodía es como caminar, tal otra como reír.

            Una hermosa mañana

            Es una cálida mañana. Afuera, algunos de los padres de los alumnos y varios chicos juegan al fútbol. No sólo hay música sino un espacio común donde cada uno aporta algo.

            En la amplia sala el trabajo sigue y la maestra va dando por concluido el ensayo de ciertas obras y pasa a otras.

            -Como ha dominado tan bien el español -le pregunté una vez: de escucharlo en España y en Venezuela, me dice con sencillez. Es frecuente en los europeos el manejar varios idiomas: razones de vecindad, de estudios, de trabajo.

            -Vengo  la Argentina cuando puedo organizar mis actividades en los lugares donde enseño en Alemania- me dice. Sus vacaciones son para venir a la Argentina a hacer música. La música lo es todo: une, incentiva, y cuando se la vive en un proceso de aprendizaje, es un motivo para crecer, vivir y lograr objetivos.

            Comencé a venir mucho antes de esta mañana, hacia 2010 (en aquella época solía llevar a de vuelta a Mar del Plata a docentes en el Renault Megane): entonces no estaban las aulas que hoy se encuentran fuera del edificio del antiguo lugar de guarda de los carruajes de la estancia, donde en la actualidad hay aulas, biblioteca de  partituras, lugar de guarda de instrumentos y distintas salas. Conversábamos con Suky Perez –coordinadora de la actividad del campus y del proyecto, en la sala contigua a la de ensayos, donde hoy se brinda apoyo escolar,  frente al fuego de un hogar, en pleno invierno cuando temprano ya se había hecho de noche.

            Mucho sucedió desde entonces.

            La fundación dotó al proyecto de instrumentos que vinieron desde Alemania y cuyo mantenimiento es atendido por un luthier.

            El proyecto es un mundo. Demanda transporte, alimentación, el cuidado de instrumentos y el procurarse materiales como las partituras.

            Con profesores que han estado en El Sistema venezolano y alumnos que han transitado el camino de  sus estudios y hoy son docentes, el proyecto capitaliza esfuerzos y se renueva.

           

Hoy

            El programa tiene en la actualidad unos 100 alumnos de áreas semi rurales y unos 16 profesores. Funciona por el financiamiento de la fundación creada en Alemania y con el aporte de la Organización Servidoras, cuyo trabajo es tan ingente como continuo. Ellas lo hacen que toda la actividad sea posible.

            Una organización internacional seleccionó al proyecto para llevar a cabo trabajos en hogares seleccionados de alumnos de la zona.

            Hay alumnos becados para participar del campus y para ampliar sus estudios con otros profesores en otros ámbitos. Algunos viven en Buenos Aires y van integrándose a un ámbito musical mayor.

            Sin otros recursos que los señalados, sin otro reconocimiento del periodismo especializado que el permanentemente brindado por el programa De paraíso para usted, de Donato Decina  y –más allá de la del Diario La Capital y el blog del programa de Donato Decina- sin otra difusión en los medios de prensa, el programa ha debido enfrentar obstáculos económicos y sociales.

            Precisamente en el programa de referencia fueron difundidos reportajes a docentes, alumnos y a la maestra Ulrike Flemming.

           

Cada vez más difícil

            El ensayo ha llegado a su fin y hablamos extensamente. Señala que cada vez el esfuerzo es mayor: antes, agrega, los costos de la alimentación eran menores en Argentina que en Alemania. Hoy, se han equiparado.

También inciden los problemas económicos que han surgido en Alemania, donde en este momento la mayor preocupación es el sombrío panorama político.  La amenaza de la violencia, los discursos intolerantes, el temor crean una atmósfera de incertidumbre.

            Sin embargo, tanto la maestra Ulrike Flemming como las Servidoras no son personas de las que vayan a rendirse. Los obstáculos parecen darles un motivo renovado para seguir. La prueba está el crecimiento que ha existido pese a todos los problemas.

            Quizás no todos terminen dedicándose a la música, reflexionan Ulrike Flemming y Suky Pérez, pero encuentran una posibilidad que no hubieran tenido de otro modo.

            El año pasado, luego del ensayo de la camerata se desató una fuerte lluvia y me tocó llevar hasta Mar del Plata a una joven violinista que, después del ensayo, tenía que ir a trabajar. Me contó que había comenzado a los cinco o seis  años (no lo recuerdo) y que el proyecto había cambiado su vida.  

            La música es muchas cosas: una escuela, una experiencia y una eterna presencia que siempre e nos acompaña. Enseña a escuchar, a convivir y construir algo en común.

            Si debiéramos buscar una expresión capaz de resumirlo se podría decir que se trata del sentido que se encuentra en la entrega a algo que es valioso por sí mismo y que a la vez sirve a los demás.

domingo, 23 de febrero de 2025

Último Concierto del Ciclo de Verano de la Orquesta Sinfónica Municipal de Mar del Plata


 

 

.Orquesta Sinfónica Municipal de Mar del Plata

.Director: maestro Guillermo Becerra

.Teatro Municipal Colón, Mar del Plata, 22 de febrero, hora 21.

 

            En su último concierto del ciclo de verano la Orquesta Sinfónica Municipal concluyó un interesante ciclo musical.

            El programa comenzó con la Fantasía opus 6 de Nikolái Rimsky Korsakov (1844-1908) rica obra compuesta sobre temas serbios. En el lenguaje del color orquestal –motivos que pasan de un instrumento a otro- encontramos cambios rítmicos, que predominan sobre el elemento melódico. Opus por demás interesante, es muy poco frecuente en las salas de concierto.

            En segundo término, fueron interpretados los valses Voces de Primavera, El bello Danubio Azul y la Marcha Radetzky, de Johann Strauss (1825-1899) muy a tono con un programa de verano. Son muchas las inflexiones, los ralentandos y las gradaciones dinámicas que este género demanda y que pueden pasar inadvertidos ante la belleza de las melodías. Como fue posible apreciar, no todas esas demandas son sencillas de plasmar. El bello Danubio… fue el más logrado, así como la vibrante marcha que cerró la sección.

            En la parte final del programa fue interpretada la Sinfonía nro. 9, opus 95, “Del Nuevo Mundo” de Antonin Dvorak (1841-1904).

            Son conocidas las circunstancias en que fue gestada en 1893: la invitación a Dvorak por parte de Jeannete Thurber, una mujer acaudalada, amante de las artes, que había fundado en 1883 el Conservatorio de Nueva York, para llevar a cabo una actividad musical en Estados Unidos.

El marco de fascinación y descubrimiento de un ámbito rico y estimulante musicalmente, el desahogo económico y una intensa actividad como director de conciertos fue la atmósfera en la que escribió una obra donde se alternan la nostalgia así como el anhelo de utilizar nuevos ritmos en algo diferente que es, en su esencia, una sinfonía eslava en la cual utiliza, a su vez, materiales preexistentes.

            El ejemplo más conocido es el solo de corno inglés –interpretado de manera excelente- que, luego de una introducción, desarrolla una bellísima melodía evocativa del spiritual Swing Low, Swing Charriot (Ven amado carro). Inicialmente pensado por el compositor para clarinete, consideró a la voz del corno inglés más apropiada para esta melodía en escala pentatónica. El maestro Lanci se refirió a dicho spiritual en su programa dedicado al género en la invalorable serie de programa de Un viaje al Interior de la Música. El uso de elementos de materiales autóctonos sigue a lo largo del movimiento y se vale también de un material que había pensado para una ópera que no llegó a escribir  y que utilizó para concebir el largo e inspirar el Scherzo posterior.

            No es fácil determinar la forma musical, que pareciera responder a una sucesión de motivos antes que a una forma sonata. Lo señalo para ubicar el pasaje, luego de la segunda intervención del corno inglés, que comienza con un pasaje de flauta cual la orquesta hizo un accelerando en el tempo diferente al de otras interpretaciones que contribuyó a disipar el tono melancólico del movimiento.

            Como también sucede con el último movimiento de la octava sinfonía de Dvorak, es difícil decir si el movimiento final es un tema con variaciones, que alterna, como elemento de referencia, el motivo inicial del primer movimiento –que le da unidad a la obra- o si se afilia a otra forma musical.

            En síntesis, tuvimos una versión lograda de uno de los opus más entrañables del género sinfónico, con una orquesta muy homogénea y con la intensidad en los metales que la obra demanda, así como la ductilidad en la cuerda y la dulzura de los pasajes en las maderas.

            En su actual conformación, la orquesta demostró que no se limita a cumplir con un cronograma y llevar adelante un ciclo sino que las obras son abordadas muy seriamente y con un gran trabajo.

            Es de esperar que en el próximo ciclo invernal pueda contarse con solistas cuya convocatoria sea factible concretar en un medio donde se destacan tanto valores jóvenes (como Emiliano Rivarola, Martín Schuster o Leonardo Chacón Oribe, Ciro Rolón, por nombrar algunos) como otros músicos experimentados.

           

            Coda

            No puedo cerrar el comentario sin citar las palabras del último posteo de la orquesta en las redes: Logramos sostener una programación digna y de calidad a pesar de tener presupuesto CERO para alquiler de partituras o contratación de solistas invitados. Y logramos HACER MÚSICA a pesar de que aún nos falta el 30% de los músicos mínimos necesarios para poder sonar.

Y cuando hablo en primera persona del plural, hablo de nosotros, los músicos y de ustedes, nuestro amadísimo público. Porque cada butaca ocupada y cada aplauso propinado fue un aliciente para seguir adelante y darles lo mejor de nosotros.

Quizás el milagro de esta orquesta resida ahí, en sus músicos y en su público y en el AMOR POR LA MÚSICA que nos tenemos”.

 

  

              

 

 

 

 

 

 

Eduardo Balestena

lunes, 10 de febrero de 2025

Concierto de la Orquesta Sinfónica Municipal


 


.Orquesta Sinfónica Municipal

.Director: maestro Guillermo Becerra

.Teatro Municipal Colón, Mar del Plata, 8 de febrero, hora 21.

 

            Un demandante programa fue el abordado por la Orquesta Sinfónica Municipal en su último concierto.

            La Danza Húngara nro. 1 de Johannes Brahms (1833-1897) de la serie de 21 del género, en uno de sus opus más conocidos, fue la primera de las obras interpretadas.

            Le siguió la Obertura Scherzo y Final, opus 52 de Robert Schumann (1810-1856) rico opus muy poco frecuente en el repertorio de las salas de concierto. Se encuentra estructurada en tres movimientos: obertura, andante con moto, allegro; Scherzo, vivo, trío y Finale allegro vivace. De gran riqueza melódica, en todos sus movimientos, el diálogo entre las distintas secciones es permanente en una estructura cerrada y precisa, con permanentes cambios dinámicos y tímbricos. Es muy marcada y ajustada en sus pasajes rápidos, y muy delicada desde el punto de vista del fraseo que requiere.

            En la última parte del programa fue interpretada la Sinfonía nro. 4 en fa menor, opus 36 de Piotr Illich Tchaicovsky (1840-1953) que marca un evidente  cambio en el pensamiento sinfónico del compositor. Concebida de manera marcadamente subjetiva, en la carga de sensaciones que suscita (el destino que irrumpe en la intensa fanfarria del primer movimiento, como el doloroso tema del vals que surge en la cuerda luego de la introducción) demanda, al mismo tiempo que la fuerza sonora capaz de producir sensaciones, una gran precisión y homogeneidad en el diálogo entre las distintas secciones de una orquesta que trabaja siempre exigida.

El primer movimiento en sí, ya es un mundo, doloroso, intenso y violento  El Andantino (segundo movimiento) en abierto contraste con lo anterior, lleva a un sentimiento interno en la voz del oboe.

Otro lugar donde la concepción es novedosa es el extenso pizzicato en la cuerda en el tercer movimiento  (Scherzo. Pizzicato ostinato – Allegro), que también demanda una absoluta precisión en el extenso pasaje de toda la cuerda en pizzicato.

Como no podría ser de otra manera, el  cuarto movimiento (Finale. Allegro con fuoco) es apoteótico y de gran dificultad, no solo en el raoido solo de piccolo sino en el diálogo entre las secciones de los metales (cornos, trombones y trompetas).

La Orquesta

Muy homogénea en una cuerda exigida tanto por la musicalidad de las frases como por la precisión e intensidad, la orquesta estuvo muy ajustada tanto en el diálogo entre metales y madera como con la cuerda.

Los ensayos generales nos permiten apreciar básicamente dos cosas: la estructura de las obras y sus demandas y que se trabaja con todo detalle hasta el final, en texturas muy complejas, tanto en el volumen como en la precisión de los diálogos entre las secciones. Tchaicovsky fue un genial instrumentador, lo que demanda a veces distintas intensidades en distintas secciones y esta es una de sus obras más destacadas en tal sentido. 

La Orquesta Sinfónica está siendo conformada en gran medida con contratos temporarios, lo cual es un indicador del enorme trabajo que significa el armado de una obra como esta sinfonía, lo que habla a las claras de trabajo de preparación que lleva a cabo el maestro Becerra.

Sin un horizonte de salvación a la vista, en lugar de estacionarse en repertorios de menor dificultad se ha optado por abordar obras de gran dificultad técnica y musical. Si no nos lanzamos hacia un desafío nunca sabremos de qué somos capaces, podría ser el enunciado que subyace a esto.

Tan evidente como las carencias es la sensación de que todos los problemas quedan afuera apenas surge el gesto de apertura  del maestro y comienza la música.

 

 

 

 

 

 

Eduardo Balestena

  

 

domingo, 22 de septiembre de 2024

Concierto de la Orquesta Sinfónica Municipal


 


 

.Orquesta Sinfónica Municipal

.Director: maestro Guillermo Becerra

.Solista: maestra Alicia Ciancio, piano

.Teatro Municipal Colón, Mar del Plata, 21 de septiembre, hora 20.

 

            La Orquesta Sinfónica Municipal llevó a cabo su primer concierto de primavera en su sede del Teatro Colón, dirigida por su titular, el maestro Guillermo Becerra, con la actuación de la maestra Alicia Ciancio como solista en piano.

            En la oportunidad, el programa fue concebido de manera diferente a la usual, siendo incluidas en la primera parte obras alusivas al sentido celebratorio de una presentación primaveral y en la segunda, el concierto para orquesta e instrumento solista que suele cerrar habitualmente la primera parte.

            De este modo, la primera obra del programa fue la Obertura de las Alegres Comadres de Windsor, de Otto Nicolai (1810-1849), seguida de la Obertura de la Opereta El Murciélago, de Johann Strauss hijo (1825-1899) y cerró con la Marcha Radetzky, de Johann Strauss padre (1804-1849), es decir, obras alegres y vibrantes que, en el caso de la obertura, plantea distintos temas en una paleta sonora amplia y cambiante en sus ritmos y acentos, que requiere un fraseo muy incisivo y rápido en la cuerda.

 

El Concierto para piano y orquesta nro.1, en sol menor, opus 23, en si bemol menos, de Piotr Illich Tchaicovsky (1840-1893) fue interpretado en la segunda parte. Escrito entre 1874 y a comienzos de 1875, es posible apreciar en su discurso la cerrada trama de temas y motivos entre el instrumento solista y la orquesta. Nunca da respiro -particularmente el primer movimiento, Allegro non troppo e molto maestoso, compás de ¾, en re bemol mayor, que abarca, en sus 667 compases, aproximadamente la mitad de la obra. La transformación motívica es permanente, como también lo son los cambios de intensidad y acentos. Unos motivos engendran a otros, llevan a una respuesta que a su vez conduce a nuevos episodios. La fuerte sonoridad y el permanente cambio son las características de una obra expansiva en todo su desarrollo. El discurso alterna estas características con ricas armonías en las maderas y metales, en un discurrir que nunca se detiene.

Es la orquesta la que presenta el primer tema mientras el piano lo subraya con arpegios, para tomarlo luego y desarrollarlo. Es interesante el modo en que lo hace: a partir de partes del final del tema inicial y luego del comienzo. El recurso parece siempre el mismo: el cambio a partir de un elemento breve, técnica esta que el compositor parece explotar en todas sus posibilidades (todo eso en los dos primeros minutos: restan otros 31). Renglón aparte merecen los amplios pasajes cadenciales en el piano, coronados por la cadencia final del movimiento.

El segundo movimiento, Andantino semplicePrestissimo (6/8 en re bemol mayor) comienza con el bellísimo solo de flauta, que presenta el tema a desarrollar y que lleva a un hermoso pasaje de las maderas, para pasar luego a la cuerda y seguir hacia el pasaje central (prestissimo) en un esquema ABA´, donde se destaca –en la sección A ´- el hermoso solo del oboe.

 

El tercer movimiento, Allegro con fuoco –Allegro vivo (3/4 en re bemol mayor) se desarrolla a partir de un rápido tema festivo, que es trabajado por el instrumento solista y la orquesta hasta el enérgico final.

De este modo, estamos ante una obra de enorme compromiso técnico y estético, cerrada en una trama musical que estrechamente vincula al instrumento solista con la orquesta. No hay ninguna sección que escape a estas exigencias, que lucen especialmente en el brillo y la energía del piano.

La maestra Alicia Ciancio es, además de pianista, directora de orquesta, arregladora y compositora. Es Directora Fundadora y Coordinadora de la Orquesta Escuela de Dolores, función que cumplió extensamente entre 2005 y 2023, habiéndose presentado en numerosas salas, en La Plata, Mar del Plata y en el CCK. Como solista, logró acabadamente expresar el equilibro de una obra donde lo técnico y lo motívico, deben ser perfectos. La dificultad técnica es tan grande que si el solista no la domina acabadamente no puede plasmar la musicalidad de la obra, que es demandante en todo sentido. Tuvimos una excelente versión de este opus, acaso el más popular de los conciertos para piano.

En su actual conformación, en la que alternan elementos muy jóvenes con músicos muy experimentados, la orquesta pudo abordar un opus que no admite concesiones. Es lisa y homogénea la sonoridad de la cuerda. En obras como esta, el instrumento solista invade en gran parte del tejido musical y la orquesta debe poder destacarse ante él, continuar sus frases, proveer el motivo en el que la trama seguirá y lograr un todo integrado. Es un punto en sí muy positivo que habla del trabajo que se lleva a cabo. Otro está dado por la restauración que hubo en el piano Böesendorfer (con el cual Carmen Scalcione tocó este mismo concierto hace ya mucho), que permitió que fuera abordado este opus del modo en que lo fue.

Con un aforo completo, la Orquesta Sinfónica sigue en marcha, más allá de las dificultades.

Este fue el concierto final de la violinista Amelia Tornese y del trombonista Daniel Rivara (que se retiran luego de un largo trabajo en la orquesta), músico destacado que es uno de los elementos centrales del ECEM (Espacio Colectivo de Experimentación Musical) en cuyo ámbito trabaja en distintos subgéneros del jazz.

 

 

 

 

 

 

Eduardo Balestena

  

domingo, 8 de septiembre de 2024

Concierto de la Orquesta Sinfónica Municipal de Mar del Plata, 7 de septiembre de 2024


 


.Orquesta Sinfónica Municipal

.Director: maestro Guillermo Becerra

.Solista: Juan José Kunert, violín

.Teatro Municipal Colón, Mar del Plata, 7 de septiembre, hora 20.

 

            Bajo la dirección de su titular, el maestro Guillermo Becerra, la Orquesta Sinfónica Municipal se presentó ayer en su sede del Teatro Colón.

El Concierto para violín y orquesta nro.1, en sol menor, opus 26, de Max Bruch (Colonia, 1838, Berlín, 1920) fue la primera de las obras de programa. Se trata de una de los más conocidos y apreciados exponentes del género. Lo caracterizan la belleza de la invención melódica, la demanda de un fraseo tan delicado como variable –de lentos momentos de intensidad a vibrantes cambios motívicos, que crean diferentes climas, a lo largo del desarrollo de sus movimientos. El diálogo entre el solista y la orquesta es siempre estrecho, con una continuidad, en las intensidades de cada uno de los términos de la construcción sonora. El movimiento final es vibrante e intenso.

 Juan José Kunert nació en Mar del Plata en 2010 y comenzó sus estudios de violín a los 7 años con Matías Ramos en el marco del programa “Usinas Artísticas” de la Municipalidad de Gral. Pueyrredón. Posteriormente, fue alumno de Julia Chudova, Oleg Pishenin y Samuel Vargas y becario del programa  SV Scholars de la Fundación Internacional de Música, participando de masterclasses con numerosos y destacados maestros. En 2021, recibió la mención "Young Talent" (Talento Joven) en el concurso "Vienna New Year's Concert" International Music Contest. Actualmente, es alumno de Rafael Gintoli en la ciudad de Buenos Aires. Al mismo tiempo, cursa segundo año de Academia Orquestal en la Sede Mar del Plata del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, en donde estudia violín con Oleg Pishenin.

Con una actividad en distintas formaciones musicales–tanto de música académica como de tango- desde junio de 2024, participa en la Orquesta Académica del Teatro Colón.

            Los extensos antecedentes musicales, acumulados por un solista de solo 14 años como los resultados, hablan de la enorme importancia de los programas de orquestas barriales, a la vez ámbitos de formación, estímulo y descubrimiento.

            Abordó la obra con un gran manejo de las exigencias que ella demanda: musicalidad, dulzura, intensidad en los pasajes de bravura en un criterio interpretativo acorde al carácter del concierto.

 

            La Sinfonía Nro. 3 en mi bemol mayor, opus 55, Eroica, de Ludwig van Beethoven (1770-1827) fue la segunda de las obras abordadas.

            La centralidad de este opus en la historia de la música y la apertura formal y estética que significó son demasiado conocidas e importantes para abordarlas aquí. Baste señalar que tal centralidad aparece íntimamente vinculada a las dificultades técnicas de la que –luego de la sinfonía nro. 41 de Mozart, de 1788- concebida entre 1802 y 1804 es una de las primeras obras extensas y enjundiosas de un género que abría con ella un proceso de expansión.  

            Todos los recursos utilizados en el opus son novedosos: la base musical, luego de la llamada del principio, es una sencilla célula que vertebra todo el primer movimiento, que alterna con recursos tales como la enunciación de tema central en los cellos en lugar de los violines; la permanente tensión, la intensidad sonora. Es una obra revolucionaria asimismo en las armonías, muchas veces  intensas, que debieron resultar muy chocantes en 1804.

            Los elementos a señalar son muchos. Uno es la voz del oboe, que surge como una voz intensa e interior, a partir de su intervención inicial en la mara fúnebre, segundo movimiento, y que, en un sentido de circularidad, vuelve al final como un elemento contrastante, con su dulzura, de todo el virtuosismo de la obra.

            La orquesta llevo un tempo siempre vivo, necesario para el armado de una obra cuya estética se apoya en una intensidad y velocidad que hacen difícil la interpretación.

            El último movimiento, por ejemplo, un tema con nueve variaciones de Las criatura de Prometeo, incluye variaciones fugadas-como la cuarta y la octava- a que –inspiradas como están en los contrapuntos del último movimiento de la sinfonía nro 41 de Mozart- a un tempo vivo son realmente complejas.

            La tría armonía de los cornos, en el scherzo, es un pasaje breve pero muy difícil, que se reitera en al menos tres oportunidades. Se pudo apreciar que, junto a Jorge Gramajo y Marcos Tallarita, había una joven cornista, lo cual es indicativo de la capacidad de muchos jóvenes para integrar el organismo y afrontar obras como esta.

            Lo mismo se pudo apreciar en la cuerda.

            La Eroica es una obra muy cara para el maestro Becerra, que la conoce profundamente y sabe trabajarla e todos los aspectos.

            En una situación en la que el orgánico de la orquesta sigue incompleto –todos los percusionistas se han jubilado y Daniel Izarraga, ex timbaista, actuó en la oportunidad domo contratado- en que el número de contratados es muy alto con respecto  a la planta permanente, la orquesta no hace concesiones en las obras que aborda. Ello se debe al intenso trabajo que lleva a cabo bajo la conducción su titular, recientemente galardonado por la Asociación de Críticos Musicales de la Argentina, con un reconocimiento a su trayectoria.

             

 

 

Eduardo Balestena

  

lunes, 12 de febrero de 2024

Concierto Final de la XXXIII Edición del Campus Musical de Santa María de la Armonía.


Dibujo del pianista Walter Jesús Vilches


.Director: Maestro Jordi Mora

.Intérpretes: Lucas González (piano); Ana Paula Rodríguez (piano); Dolores López Mac Kenzie (viola); Nerea Baldi (viola); Walter Jesús Vilches Pérez (piano); Santiago Julián Bravo (violín); María Paula Corrarello (violín); Nahuel Silberstein (piano); Juan Simón Tori (piano); Carolina Cho (piano); Agustín Correa (piano); Felipe Garese (cello); María Juliana Rufall (viola); Sofía Carmona (violín); Juan Ignacio Videla (piano); Roberto Gutiérrez (clarinete); Sebastian Powter (cello); Lucio Shinichi Talarico (piano)

.Santa María de La Armonía, Cobo, 11 de febrero, hora 18.

 

El Campus Musical de Santa María  de la Armonía cumplió su trigésima tercera edición. No es un dato menor: lleva resistiendo crisis económicas, devaluaciones varias (unas encima de otras o unas detrás de otras o a consecuencia de otras) e inclusive una pandemia. Lo hizo sin apoyo, por persistencia de trabajo y por la escuela que ha ido formando a lo largo del tiempo y que convoca tanto a profesionales de organismos musicales como a estudiantes. Cada vez más, va incorporando a alumnos del proyecto Creciendo en Armonía, que lleva ya veinte años.

 

Intérpretes y obras

En el concierto final son interpretadas, de forma total o parcial los opus que los asistentes han llevado al campus luego de una preparación anterior y cuyo abordaje desean perfeccionar.

Este enunciado en sí, supone un nivel musical muy alto y un manejo tanto de los aspectos técnicos como estéticos.

En esta edición fueron abordadas: por Lucas González (piano) la Sinfonía de la Partita nro. 2 BWV 26 de Johan Sebastian Bach; por Ana Paula Rodríguez (piano) el I Allegro de la Sonata nro. 1, opus, de Ludwig van Beethoven. La intérprete, de 12 años de edad, fue becada por las servidoras del campus; Dolores López Mac Kenzie (viola) abordó la Suite nro. 4 para cello (en transcripción para viola) de Johann Sebastian Bach; Nerea Baldi (viola) y Juan Simón Tori (piano), interpretaron el movimiento I Vivace de la Sonata en sol mayor BWV 1029 de Johann Sebastian Bach; Walter Jesús Vilches Pérez, tocó el movimiento I Allegro de la Sonata en mi bemol mayor, nro. 62 Hob, XVI-52 de Franz Joseph Haydn; Santiago Julián Bravo interpretó el I Adagio y la II Fuga de la Sonata nro.1 en sol mayor BWV 1001, de Johann Sebastian Bach; María Paula Corrarello (violín) y Manuel Silberstein (piano), abordaron  el I Allegro y II Tempo di Menuetto, de la Sonata para violín y piano K.304, de Wolgang Amadeus Mozart; en el final de la primera parte, Juan Simón Tori (piano) tocó el Carnaval, opus 9 de Robert Schumann.

La segunda parte abrió con Carolina Cho (piano) con el I Allegro Moderato de la Sonata en la Mayor, D. 664 de Franz Schubert; Agustín Correa (piano) abordó la Sonata op. 53, “Waldstein”, de Ludwig van Beethoven; Felipe Garese (cello) y Agustín Correa (piano) interpretaron el movimiento I Allegro non troppo de la Sonata para cello y piano nro. 1, op.38 de Johannes Brahms; María Juliana Rufall (viola) tocó el movimiento I Molto sostenuto de la Suite nro. 1 en sol menor de Max Reger; Sofía Carmona (violín) y Carolina Cho (piano) abordaron el movimiento I Allegro amabile de la Sonata para violín y piano nro. 2 opus 100 de Johannes Brahms; Juan Ignacio Videla (piano) interpretó las Variaciones serias op. 54 de Félix Mendelssohn; el concierto concluyo con las presentaciones de Roberto Gutiérrez (clarinete); Sebastián Powter (cello) y Lucio Shinichi Talarico (piano), con el Trío nro. 4, op.11 de Ludwig van Beethoven.

Diferentes lenguajes y requerimientos:

Hay dos experiencias: la de ser testigos del trabajo sobre las obras y la de asistir al resultado final. Aquello que, en el hábito auditivo, parece sencillo y fácil de lograr es así gracias a un trabajo prologado –con las articulaciones del fraseo, las relaciones internas entre los pasajes de una obra y su concepción total y otros factores- que son elementos muy distintos de una estética en otra y que requieren del dominio formal y de las inflexiones, los cambios dinámicos, las distintas intensidades y las particularidades del sonido de cada estética –barroco, clasicismo, romanticismo- .

La precisión, la continuidad de frases claras y gráciles, al mismo tiempo formando parte de un todo, hacen a la gracia de un Haydn (para citar un ejemplo). Lo mismo Brahms, con los dulces pasajes de sonatas donde un instrumento se imbrica en la elaboración del elemento que le brinda el otro.

Si algo es evidente, es que en todos los casos se trata de obras de envergadura –como las Variaciones serias de Mendelssohn: que al mismo tiempo es inspirada y cerebral, así como un testimonio del amor por Bach de ese enorme compositor.  El trío de Beethoven es de una gran demanda en la amalgama que requiere en los intérpretes, en frases de gran musicalidad y desarrollos que combinan lo melódico con las inflexiones motívicas que la melodía requiere en una construcción tan grácil como rigurosa.

La sonata “Waldstein”, opus 53 de Beethoven o el Carnaval opus 9 de Schumann, son en sí mundos sonoros, representativos de dos lenguajes muy propios y muy diferentes: en un caso el desarrollo en distintas capas de una célula temática –con sus perfectos crescendos y sus distintos volúmenes y en el otro de los permanentes cambios de intensidades, el predominio de la dinámica y de lo rítmico sobre lo melódico y el trabajo con determinados elementos motívicos que le dan unidad a una obra que no da respiro al intérprete. Las decisiones en lo que hace el tempo, a los acentos, hacen al efecto que la obra tiene. También esos pasajes extremadamente rápidos  

Muchos de estos intérpretes abordaron estas obras de memoria, lo que significa básicamente dos cosas: el grado en que las tienen interiorizadas y la seguridad en sí mismos que los lleva a dar –sin vacilaciones- semejante salto al vacío.

 

Una experiencia

Durante los seis días del campus comparten un lugar –privilegiado en su paz y belleza- donde no se hace nada más que música.

En todos los casos –músicos ya experimentados- y estudiantes predominan la claridad del objetivo que se proponen y la persistencia con la que lo persiguen.

Es esto lo que comparten con nosotros en la sesión final del concierto y al hacerlo nos brindan un testimonio de lo que es la música y la entrega a la música.

Renglón aparte merecen las servidoras, siempre presentes sin hacerse notar nunca y que hacen que cada cosa esté allí cuando es necesaria.

Como decía, el Campus lleva treinta y tres años de vigencia. El maestro Mora nos decía que es en sí una experiencia muy diferente a las que vive en otros países de Europa.

Tres horas y media de música nos dejan un mensaje: el de las obras, el del trabajo de quienes la hacen y el acto de afirmación de todo lo que ello significa.

 

 

        

                

 

Eduardo Balestena

jueves, 26 de octubre de 2023

Reportaje a María Jaunarena


 

           

Juventus Lyrica acaba de cerrar su temporada 2023 con la ópera Don Giovanni, con música de Wolfgang Amadeus Mozart y libreto de Lorenzo Da Ponte.

Conocida como “La ópera de las óperas”, ante la versión que disfrutamos, se impone el diálogo con María Jaunarena, regisseur y Directora Ejecutiva de Juventus Lyrica. Se trata de una directora que ha optado no por las puestas predominantemente en boga, sino por aquellas basadas en el sentido profundo de las obras en cuya realización trabaja, con imaginación escénica y rigor intelectual. 

            “Para bien o para mal, nuestra vida actual está establecida a partir de pulseadas que Don Juan ganó como un pionero y en soledad. A pesar de perder en la obra, en la vida real Don Juan le torció el brazo a Dios. Nuestra época no solo lo legitima, le rinde culto. Como señala el filósofo Gilles Lipovetsky ´la era de la hipermodernidad resulta inseparable de la seducción soberana´. La cultura del hedonismo y del individualismo lo ha ocupado todo”, dice María Jaunarena en El primero de nosotros, el texto inicial del programa de mano, verdadero ensayo, breve, conciso y profundo sobre el personaje, con el dominio de la escritura en el que destaca igual que en el de la escena.

             

 

            -Don Giovanni es el villano en la obra pero en la realidad su personaje,  muy difícil de rastrear en la Historia, ha seducido a escritores como Tirso de Molina y Moliere y a un gran número de músicos y su postura hedonista ha triunfado como el modo en que muchos desean verse. En su texto no solo son mencionadas las referencias históricas sino también filosóficas del personaje y del tema y se nos presenta a dicho personaje, más que como un villano, como un espejo.

            ¿La idea de llevar a escena una obra semejante, tan vasta y con tal poder de significación surge de haber estudiado antes todos sus antecedentes y haberla elegido, o estos son profundizados luego de la decisión de ponerla en escena? ¿Qué factores trabajan en la elección de una obra en general y de una de tanto compromiso en particular?

 

            MJ: Varios. Desde el sentido para uno de los propósitos fundacionales de Juventus que es cautivar público nuevo para la ópera (con todo el énfasis en los programas para adolescentes que tenemos) y la formación de artistas jóvenes. Esta ópera es, a mi juicio, la biblia de la ópera. Es una obra inevitable. Y sirve a ambos propósitos. Musicalmente da origen al romanticismo, porque la mayoría de los compositores reconocen el quiebre que produjo Mozart en los cánones musicales con esta creación. Pero también porque Don Giovanni, es decir, Don Juan, es el inicio del hombre moderno, es el hombre que se opone a la religión, al matrimonio, no sigue ninguna voluntad más que la propia, cultiva su imagen, su cuerpo, impone el placer sobre el deber. Es el inicio de lo que somos hoy en el siglo XXI. En particular para los adolescentes que están en pleno proceso de definición de su propia identidad y la pregunta “¿quién soy?” tiene un peso sustancial, el protagonista les responde en una de sus primeras líneas del libreto “quién soy nunca lo sabrás” (Chi son io tu non saprai). La frase es inquietante porque nunca terminamos de conocer realmente quiénes somos.

 

            -En la visión de Mozart y Da Ponte un mito español anterior al siglo XVII se vincula a un argumento cuyos personajes no sólo son un reflejo social del siglo XVIII sino también de las nuevas ideas: “Quiero ser un gentilhombre/ y no quiero servir más”, dice Leporello en el aria inicial Notte e giorno faticar. La diferencia social es muy marcada por el carácter de sus personajes, la música, el canto y el movimiento escénico. La puesta que usted concibió lo refleja claramente y renuncia a cualquier otro objetivo que no sea el de rescatar la significación de la obra en su naturaleza transgresora, su propia belleza y en el plano de lo social.

¿Es eso lo que tuvo en mente al concebirla y cómo fue la génesis de esa concepción?

 

            MJ: En Mozart, sobre todo en su unión con Da Ponte, el conflicto social emerge siempre. Da Ponte se llamaba Emmanuel Conegliano, era judío, de chico vivió en un gheto marginado cerca de Venecia, hasta que lo convirtió al catolicismo un obispo llamado Lorenzo Da Ponte, de quien heredó el nombre. Da Ponte está cortado por la tijera de no pertenecer y conoce a la perfección sus consecuencias. Mozart también. Se pasó la vida dilapidando lo poco que ganaba en ropa para acceder a los círculos de las cortes que podían financiar su producción. La apariencia lo era todo. Estamos antes de la época del compositor independiente, aunque Mozart es el pionero y se le parece bastante. Todo eso está condensado en Don Giovanni, que en más de una oportunidad cambia de vestimenta o se pone una máscara para acceder a lo que quiere. En boca de Molière, Don Juan argumenta “Hay tantos que hacen lo mismo y recurren a la máscara para engañar al mundo”. Molière es el antecedente más importante del libreto de Don Giovanni. Me parece que los dos, Mozart y Da Ponte, conocían a la perfección de qué hablaba el mito de Don Juan y el resultado fue esta obra maestra. Como directora escénica, me es imposible evitar las múltiples referencias al conflicto social que atraviesan la obra. Me gusta trabajarlas a nivel estético y también a nivel de sentido, por supuesto. Que Don Giovanni seduzca a la campesina Zerlina habla también de la transgresión del protagonista y por eso Doña Ana canta “me desmayo” cuando la ve por primera vez. Es casi un insulto para ella y también muestra el carácter abierto, intrépido y hasta podríamos decir “ecuménico”, en un sentido irónico, de Don Juan (vale aclarar que en Molière las intervenciones de la campesina están mal escritas, algo así como si en español el personaje se comiera las eses, precisamente para mostrar el quiebre de nivel social al que llega el seductor). Justo antes de eso, Don Giovanni canta: “Viva la libertad”, y a continuación “mi casa está abierta a todos”. Eso no es nada menos que una declaración política bien moderna, en términos de principios.

           

-Una manera de pensar el vínculo entre música, sociedad y política es la circunstancia de que hubo un auditorio popular para las óperas de Mozart, que están concebidas dentro de un gran refinamiento musical: en La Flauta Mágica, -cuyo aspecto temático usted tan bien analizó- es el simbolismo del número, tres, por ejemplo: tres acordes iniciales, tres pruebas; también un riguroso pasaje fugado y muchos otros elementos; en Don Giovanni es, por ejemplo, la superposición de tres formas musicales al final del primer acto, cada una vinculada a una diferente clase social. La idea de que hay formas populares para oyentes populares aparece al menos cuestionada por este hecho, asimismo, el límite entre lo que es considerado popular y lo que no lo es aparece como difuso.

            Lo social atraviesa toda la ópera, desde el propio hecho de que parte del poder de seducción del personaje se basa en su rango, hasta el pensar que obras musicalmente tan refinadas fueron destinadas a una audiencia popular.

            Creo que su puesta entendió muy bien este vínculo entre música, sociedad y política y que una forma de expresarlo fue la concepción de cada personaje, su marcación escénica y el vestuario. ¿Hubo influencia de alguna puesta en particular o es la propia obra la que propuso su forma de llevarla a escena?

 

            MJ: Don Giovanni es una obra maestra, creo que es mi ópera favorita. Juventus Lyrica nació con esta obra. La tengo grabada en la retina. Y cada vez que se programa, intento verla. He leído también el mito en sus múltiples versiones. Cada una por supuesto ha influido de alguna manera, consciente e inconscientemente. Es imposible e inverosímil pensarse como un artista en soledad que todo lo que tiene para decir viene desde dentro y sólo se le ocurrió a uno. Es parte del mandato de originalidad contemporáneo, parte del legado del “yo” de nuestro querido Don Juan. Pero somos producto de otros, ya desde nuestro nacimiento. Con respecto a mi trabajo como directora, siempre intento en primer lugar, tratar de descifrar al compositor y al libretista. Porque cada silencio, cada indicación de sottovoce o forte, indica una intención. Para eso es fundamental la comunión con el director musical. Y luego por supuesto, intento comprender el libreto. En ese sentido, mi primera fuente de inspiración es Da Ponte. Da Ponte no es sólo un escritor. Da Ponte es un regisseur. Es evidente. Escribe como director. Si no lo sigo, naufrago. Ya me pasó cuando dirigí Las bodas de Fígaro. Si el personaje no desaparece en el compás que el lo indica, y reaparece en el otro, el chiste no funciona.

           

-Quizás las categorías de “puesta tradicional” y “puesta moderna” no reflejen aquello de lo que una realización se trata y haya que poner la categorización en otros términos: si la puesta es funcional a la obra o no lo es. La mayoría de las veces parece imponerse hoy el criterio de que una obra es no un universo autónomo sino algo cuya interpretación es preciso “actualizar”, en lugar de concebirla como aquello que debe poder colocar a la obra en el centro.

En ese sentido, su puesta –que suma además sencillez, sobriedad y  belleza visual- fue enteramente funcional en un argumento donde el movimiento es esencial, ya que huidas, apariciones y encuentros están íntimamente vinculados tanto al desarrollo de la acción como a las diferencias sociales de las que la obra se trata. Su estética como realizadora parece estar en seleccionar elementos y no acumularlos y en el detalle que hace a la presencia de cada uno de esos elementos.  

Suponemos que el proceso de elegir una ópera y llevar a cabo una puesta, con todo lo que implica, tiene varias etapas y muchos desafíos: ¿cómo es ese proceso? ¿Cuál es el primer estímulo? ¿Qué se siente al poder levarlo adelante?

 

MJ: Coincido en que el clivaje entre a puesta tradicional vs puesta moderna no me representa. No creo en el purismo de representar todo exactamente como fue, ni creo tampoco en este mandato de actualizarlo todo donde el director muestre que tiene una idea original, por más que esa idea desvirtúe la acción dramática de la obra. Para mí, ante todo, lo que se va a llevar a escena es teatro, para que haya teatro debe haber una acción dramática y un conflicto. Si traemos la obra a la actualidad: honestamente no entiendo el conflicto. ¿Dice hoy algo interesante alguien que no cree en el matrimonio, ni en Dios ni se ata a nada más que a sí mismo? ¿Con quién entra en conflicto esa persona? Para mí con nadie. Si no entra en conflicto, no hay trama posible, el espectador se duerme. Cuando inicié el proceso de ensayos tuve que aclarar que la puesta no era moderna y noté las caras de decepción de varios. Vivimos alienados por los slogans. En ópera es actualizarlo todo a cualquier costo. Forma parte de la misma trampa del individualismo. De otro lado de la grieta, no actualizar y montar un museo en el escenario, sin tender ningún puente con el espectador actual, tampoco conduce a ningún lado. Son categorías vacías ambas. Para mí, la programación de una obra tiene que obedecer a una pregunta: “¿es esta obra relevante hoy? ¿vale la pena volver a representarla? ¿por qué?” En este caso, esas preguntas se respondieron solas. ¿A quién no seduce Don Giovanni? Es el germen del hombre nuevo. Ese que todos somos hoy. El que pone el yo ante todo, el que se ama, y se reproduce en infinidad de dispositivos en poses y circunstancias, el que se aburre y cambia de pareja como de vestido, el insatisfecho que no puede no encadenar un consumo a otro, el que no tiene ninguna atadura a nada más que a su propia voluntad, el que publica cada una de sus acciones en redes (como Don Giovanni en el catálogo de Leporello), el que usa la máscara para sus conquistas online (ya sea con un pseudónimo o creando varios perfiles) y termina con ellas con la misma brutalidad con la que Don Juan desechaba sus conquistas. Diría más, somos peores que él. Don Juan tenía poesía, tenía profundidad, le gustaba el desafío, cuanto más difícil la conquista mejor para él. Nosotros somos vagos, banales y profundizamos hasta por ahí nomás. Con respecto a la estética, “menos es más” dice el lema. Prefiero condensar la cantidad de elementos, uno que sobra confunde al público. Y finalmente, en referencia a la última pregunta, llevar una ópera a escena es un esfuerzo descomunal. Sobre todo para una organización sin estructura fija (me refiero a edificio físico, cuerpos estables, etc.) y sin fines de lucro como es Juventus Lyrica. El proceso suele ser difícil y agotador. Pero siempre logramos una mística. Un compromiso por parte del equipo artístico y de producción. Sabemos que a pesar de los múltiples escollos estamos intentando llevar a escena una obra maestra que algunos disfrutarán por primera vez. Eso, en parte, compensa todo.

 

-“De la cuarentena salgo cantando” fue más que un lema; significó una actitud ante la adversidad y –en la función de reapertura de la actividad lírica en el Teatro Avenida, el 3 de julo de 2022-  una revelación de talentos que pudieron surgir y encontrar su lugar pese a esa adversidad, por medio de un actividad que no fue interrumpida. Se trata de un mensaje muy poderoso: el del arte como una herramienta de supervivencia. ¿Qué reflexión le merece ello de cara a 2024 y el veinticinco aniversario de Juventus Lyrica?

 

MJ

             Juventus Lyrica es una asociación que nace a contracorriente y que en su génesis de origen está cortada por la tijera de avanzar contra viento y marea. Su objetivo nunca fue sencillo, la ópera no es sencilla, menos si trata de hacerla con nuevas voces y despertar el interés por la ópera en niños y adolescentes, como es lo que hacemos hace varios años. No es a simple vista, un trabajo automático y fácil de financiar. Es antiguo y artesanal. Pero creo que la ópera aporta mucho contenido a esta “era del vacío” en la que vivimos. Y creo que, con nuestra tarea, de alguna manera apuntamos a elevar el horizonte cultural y emocional al que miramos y al que miran los adolescentes. Del límite surge la creatividad, y el mayor valor que tiene Juventus es el esfuerzo, el compromiso, la profundidad del trabajo, el amor y la voluntad que ponen las personas que se involucran en cada proyecto. Tal vez por eso hemos durado tanto en un país tan vertiginoso. Y también porque para nosotros hacer una ópera siempre es como la primera vez.